Pedir comida
← Inicio

Nuestra familia · Nuestra historia

Un sueño que cruzó el océano

De una finca en Colombia a una mesa compartida en Varsovia. Esta es la historia de una familia que llegó con un bolso, sus recuerdos y las ganas de salir adelante.

ColombiaUn nuevo comienzoRincón Colombiano

“Un restaurante no se construye solamente con paredes y mesas. También se construye con las personas que se sientan a compartir su comida.”

Los sueños también nacen de las dificultades

Después de la pandemia, mi esposa y yo emprendimos nuestros propios negocios en Colombia. Venimos de familias humildes y, como tantas otras personas, trabajábamos cada día para darle mejores oportunidades a nuestra hija. Fueron años de esfuerzo, aprendizajes y una competencia muy difícil. Aun así, nunca dejamos de intentarlo.

Llegó un momento en que sentimos que, para seguir construyendo nuestro proyecto de vida, necesitábamos buscar otro camino. Pensamos en Estados Unidos, pero nuestros recursos no alcanzaban. Entonces apareció Polonia como una posibilidad. No sabíamos hablar el idioma ni conocíamos lo que nos esperaba. Viajamos con un bolso de pertenencias personales y muchas ganas de empezar de nuevo.

Aprender a vivir lejos de casa

En Polonia comenzamos trabajando y aprendiendo, un día a la vez. Nos tocó adaptarnos a otra cultura, buscar las palabras que todavía no conocíamos y aprender a sentirnos en casa lejos de nuestra tierra.

Con el tiempo tuvimos la oportunidad de trabajar en un restaurante polaco. Allí conocimos mejor la gastronomía y las costumbres de este país. Entre jornadas de trabajo y nuevos aprendizajes, había algo que seguía acompañándonos: los sabores de Colombia.

Todo comenzó con tamales y lechona

Mi relación con la cocina venía de mucho antes. Desde niño cocinaba en la finca de mi abuela, en Colombia, y después adquirí experiencia trabajando en restaurantes. Esos recuerdos y conocimientos se convirtieron en nuestra primera oportunidad para emprender en Varsovia.

Decidimos empezar con dos platos muy queridos de nuestra región, el Tolima: el tamal tolimense y la lechona. No teníamos un gran local ni una cocina profesional. Preparábamos nuestros primeros pedidos en el alojamiento donde vivíamos, con dificultades de espacio y producción. Invitábamos a conocidos, amigos y amigos de nuestros amigos a probarlos. Así llegaron los primeros clientes.

Trabajábamos entre semana y también los fines de semana. Al terminar nuestras jornadas salíamos a comprar los ingredientes para la siguiente producción. Después conseguimos un apartamento privado, organizamos mejor los pedidos y empezamos a participar en eventos. Cada recomendación nos acercaba un poco más a nuestro sueño.

Un restaurante construido entre muchas manos

Tras aproximadamente tres años de esfuerzo y de ir encontrando clientes, llegó la oportunidad de alquilar nuestro primer local y constituir nuestra empresa. Así fue tomando forma Rincón Colombiano: no como un negocio nacido de grandes recursos, sino de una familia, de trabajo constante y de la confianza de muchas personas.

Cada cliente que probó un tamal, cada persona que nos recomendó y cada familia que compartió nuestra comida puso un granito de arena en esta historia. Colombia es inmensa en sabores, regiones y tradiciones. No pretendemos mostrarla entera en un solo lugar, pero sí compartir con cariño una pequeña parte de su gastronomía y su cultura aquí en Polonia.

“Un restaurante no se construye solamente con paredes y mesas. También se construye con las personas que se sientan a compartir su comida.”

Rincón Colombiano · Sabor y tradición

Gracias por ser parte de esta historia

Queremos que quienes vienen de Colombia encuentren aquí un recuerdo de su hogar, y que quienes llegan desde Polonia o cualquier otro país descubran nuestros sabores y nuestra hospitalidad. Seguimos aprendiendo y mejorando. Rincón Colombiano también pertenece, de alguna manera, a todas las personas que han creído en nosotros.

De nuestra familia a tu mesa, con todo el cariño de Colombia.